La despedida de un ser querido

Como en otras ocasiones lo he comentado; nacimos sabiendo a donde vamos y por que vamos hacia ese camino, solo que lo olvidamos en ese transcurso de nuestro aprendizaje de la vida, en ocasiones logramos recordarlo, en otras no lo logramos entender, hasta que llegamos a ese lugar que nos tienen destinado a cada uno. 
lutoEse ser querido, se va, su esencia se queda, aunque deseamos con el alma volver a verlo pasar por esa puerta, queremos volver a escuchar esas palabras que nos dieron tanta felicidad, tanta alegría, en ocasiones desesperación, ganas de seguir adelante, ganas de luchar, pero al final siempre queríamos tenerla(o) a nuestro lado.

Entra en nuestro ser un sentimiento de impotencia, de sufrimiento, de desesperanza, de tristeza, sintiendo que se nos va la vida, que se nos va esa fuerza que nos daba las ganas de seguir adelante, lloramos, nos lamentamos tal vez por lo que no hicimos o por lo que debimos haber hecho.

Pero recordemos que ha este mundo venimos a un aprendizaje, ese aprendizaje que nos mostrara el camino a seguir después de esta vida, así cuando aprendamos que todo esto es parte de la vida, no hará falta llorar la suerte del mundo. Esto forma parte del cambio de ciclo. Forma parte de esta energía que ha de despertar a los hombres.

Nuestros ojos se llenaran de lagrimas a menudo en los tiempos que vienen. Nuestros corazones palpitarán a menudo, de emoción ante el dolor de los demás.

Nuestras manos se extenderán hacia el que acude.

Sepamos echar una mano y corregir el paso, en la compasión y la paciencia.

¡Tantas lagrimas brotaran! ¡Tantas penas, tantas pérdidas!

Muchos seres partirán de la tierra para reencontrar la casa del Padre. Porque su cuerpo físico no soportará esta nueva esencia. Muchos se van ya para recargarse mejor y volver en cuerpos preparados para la luz. No lloremos estas partidas. Que nuestros corazones se alegren de enviarles hacia arriba y tratemos de explicar sin consolar, a los que se quedan.

Con todo mi amor.

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